viernes, septiembre 30, 2005

Para tí, que eres joven

Albert Monteys & Manel Fontdevila Dos monstruos del cómic patrio se unen en estas páginas semanales publicadas por El Jueves --y recopiladas puntualmente en la colección 'Pendones del Humor' para lograr extraerte muchas más risas de las que jamás saldrán de tu boca con 'El Club de la Comedia', '5loquesea.com' o la madre que los parió a todos. Afilados como cuchillas después de varios años en el tinglado, los buenos chicos pronto tendrán que hacer lo que hizo Esteban Ibarra. Si éste convirtió 'Jóvenes contra la Intolerancia' en 'Movimiento contra la Intolerancia', ante su inevitable declive físico, al duo AM&MF sólo le queda reconvertir el nombre de la tira en 'Para tí, que eres movimiento', o algo así... Y resulta curioso que lo que inicialmente debió surgir como experimento dentro de la revista, sin colorines ni nada, ha terminado convirtiéndose en la sección más laureada por crítica y público. --para mí, crítica y público significa 'los cuatro gatos frikis que tengo por amigos'--. Todos coinciden en alabarla por encima de las demás, y quienes no lo hacen es para apostar por las obras en solitario de AM o de MF, 'Tato' o 'La Parejita', respectivamente. No voy a referirme a sus cualidades individuales, porque son tantas que tendré que esperar a criticarles por separado... No me cuesta imaginar a ambos monstruos del humor tachando semana a semana los temas que se les deben ir ocurriendo, preocupados porque algún día escaseen. Tranquilos, ¡todos los temas pueden afectar a la juventud, si son enfocados de forma propicia! Desde aquí, propongo especiales 'Viajes del Imserso, cómo nos afectan a los jóvenes', 'Viagra, cuando el vigor juvenil afloja', 'Chuches, comerlas con 45 años no es lo mismo', 'Tu primera boda gay'... ¡Ánimo! Ellos necesitan temas y vosotros podéis contribuir. Realmente otro motivo para que mi crítica de esta semana consista en hablaros del PTQEJ es un librito que tuve entre mis manos el otro día en la FNAC. No es mala idea para acercar al público a las magníficas comicidades de AM&MF, pero observé con tristeza que se limita a coger el primer pendón del humor --con todas sus torpezas iniciáticas-- y desgranarlo. No está mal si el plan es acabar sacando una colección completa, pero si se trata de un 'one-shot', hubiera sido mejor hacer una recopilación con los 'greatest hits' del duo. En cualquier caso, os animo a haceros cuanto antes con todos los pendones ya publicados. Es más barato y terminaréis antes. Bueno, por hoy eso es todo. En la edición de esta semana podréis encontrar 'Las profesiones más deseadas', así que ¿a qué esperáis? ¡acercaros al kiosko y comprar la revista! ¡Necesitan mucha más gente que se sienta ofendida por su humor para no dejar vacía su sección de cartas...! Por cierto, desde aquí apelo a que se critique más a los periodistas. Somos un sector muy criticable y apenas nos dan bola. ¡Quiero tópicos! ¡humorísticas generalizaciones! ¡que nos degraden! ¡que den de nosotros una mala imagen! ¿A qué esperan, por el amor de diso?

jueves, septiembre 29, 2005

Rising Stars vol.3: Fire And Ice

Y hasta aquí llega el viaje más personal de Straczynski, esta vez de la mano de Brent Anderson (para quien no lo sepa, creador gráfico de Astro City de Busiek e ilustrador de la novela gráfica Dios Ama, El Hombre Mata). Y si lo piensas, es la única conclusión lógica posible...

Próximamente en su librería más cercana...

Dejamos el volumen 2 con los especiales intentando hacer del mundo un lugar mejor para vivir. Y queda muy bonito desmantelar los silos nucleares, acabar con el tráfico de drogas o fertilizar las tierras áridas. Pero eso no pasa de ser demostraciones de fuerza bruta. Hay cambios en el mundo que hay que hacer desde dentro del sistema. Por ello, uno de los especiales se presenta a las elecciones presidenciales en Estados Unidos como candidato independiente, y acaba consiguiendo ganar (o más bien, los otros pierden, al más puro estilo Aznar 1996 o Zapatero 2004). En ese momento, los especiales empiezan a controlar el mundo física y socialmente. ¿Controlar? Quizás sea más correcto decir guiar. El nuevo presidente acaba con el paro, recorta los gastos militares para aumentar los sociales... La utopía hecha realidad. Guía a su país, pero no lo domina. Atentos a la portada del número 17 (la más impresionante de toda la serie, sin lugar a dudas)

Cambia el mundo o lo haremos nosotros por tí

Y pasa lo que tiene que pasar. Que aunque todo vaya perfecto, siempre habrá algún hijoputa que se moleste porque no es él quien está cortando el pastel. Y la historia acaba tal y como nos contaba Cuervo Sombrío al principio del primer número de la serie. Pero va un poco más allá, y nos acabamos enterando, por fin, del origen de la explosión que dio origen a los 113 niños...

miércoles, septiembre 28, 2005

Planetary vol. 1

En La Librería del Metamorfosista somos tan chulos que a la hora de reseñar Planetary Uri puede empezar por el volumen 2 y, mediante un efectivo resumen del vol. 1, no tener que hacer más memoria ni referencia. Pues ahora llego yo y me da la vena completista y decido que le ha llegado el turno al inicio de la serie, publicada por Planeta en doce números allá por el 2000 y que debió dejar en suspenso por falta de material original que reproducir. Además, Meta me los ha dejado y así me obligo a no acumular muchos de sus préstamos en casa (no sé cómo lo hace pero crecen exponencialmente).

Planetary 11

El caso es que cuando hace un par de semanas me leí la serie, ésta me dijo muy poco. En sus tres primeros números lo que me vino a la cabeza fue Global Frequency, a saber: organización secreta con integrantes de habilidades especiales que se dedican a investigar sucesos que al gran público suelen quedar ocultos. Sí, la historia iba avanzando poco a poco a base de homenajes y guiños al mundo del cómic y la ci-fi, y menos mal que al final se veía que todo convergía en un punto y cobraba sentido, pero ¿doce números para eso? La sensación más clara que me quedó es que Global Frequency debió surgir de ideas desechadas para Planetary. Decidí dejar reposar la serie y echarle un ojo con más cuidado unos días después, y el momento llegó ayer. Y lo que me encontré fue una serie que trata de cómo la misteriosa organización Planetary, que se dedica a investigar la historia oculta del mundo (arqueólogos de lo imposible se dicen), recluta a un nuevo miembro para su equipo de campo, Elijah Snow, que no sabe cuál es su papel en el grupo y no está de acuerdo con la política de pasividad y no intervención que Planetary adopta en los casos con los que se topan. La trama parece avanzar muy lentamente pero se van desgranando pistas constantemente, y mientras tanto Warren Ellis se dedica a hacer homenajes a personajes de cómic (interesantes vueltas de tuerca a los 4F, Superman, Wonder Woman, Green Lantern, etc), a clásicos del cine (Godzilla y sus amigos o Marilyn Monroe son claros), a los guionistas ingleses trabajando en el cómic americano (incluso se permite homenajear a su Transmetropolitan), aprovecha para hacer sangre de la Inglaterra Thatcheriana, y en general tratando del mundo conspiranoico, los agentes secretos, fantasmas, héroes pulp, y todo lo relacionado con la cultura underground que tus padres no entienden porqué te atrae tanto. Al final resulta que todo va encajando a la perfección (genial el número 12), y si se abre una puerta aparecen otras dos cerradas, y quiero que alguien me deje YA el vol. 2, o que empiecen a sacar la serie en tomos para comprarme todos los números en un formato más cómodo. Mención especial para John Cassaday en lo que parece que fue el primer trabajo en el que destapó el tarro de las esencias. Me encanta lo bien que se ajusta al tono de la serie, lo elegante que resulta, y sus portadas son maravillosas y llenas de homenajes (las del 2, 9 y 11 me gustan especialmente).

Realmente buena. Menos mal que le di ese segundo repaso en lugar de devolverla al instante…

martes, septiembre 27, 2005

Rising Stars vol.2

Dejamos el volumen 1 de esta serie en el número 8, habiéndose liado la de Dios es Cristo. Como comentábamos ayer, un asesino estaba acabando uno a uno con los especiales de Pederson. Y, efectivamente, se desvela quién fue el responsable. Y, como era de esperar, es uno de ellos... Y en ese momento se monta una guerra civil entre superhombres. Saltamos 10 años hacia delante. La guerra entre los especiales aún dura. El número 10 (el 8 es un número promocional) muestra en su primera mitad una revista de actualidad. Chicago es el lugar donde se han centralizado todos los especiales renegados, bajo las órdenes de Critical Mass (anteriormente, Stephanie Maas, aparentemente la única de los especiales que no tenía poderes). Salvo dos, todos los especiales han sido ilegalizados, pero el gobierno ofrece la amnistía a los especiales que quieran combatir la situación de Chicago. Y como es predecible, en la ciudad de los vientos se lía más gorda todavía. Mientras releía esta segunda parte, no terminaba de entender por qué demonios la tenía en tan alta estima. Joder, un puto tebeo más de tortas entre tipos con mallas... A ver, sí y no. Ciertamente, es lógico pensar que una panda de tipos que se creen por encima de la humanidad (que, por cierto, no podemos negar que lo están...) van a tener un ego desmesurado y van a acabar zurrándose antes o después. La parte realmente interesante de este segundo tercio de la serie comienza en el número 15 (preciosamente ilustrado por Stuart Immonen, reponsable de Superman: Identidad Secreta). Después de joder medio país en peleas de patio de colegio, los especiales que quedan, inspirados por John Simon a.k.a. Poeta (¿alguna vez habéis oído un nombre así para un superhéroe? Impresionante...), deciden hacer que sus poderes valgan para algo. Desde acabar con la violencia callejera hasta frenar el tráfico internacional de drogas o acabar de una puta vez con la amenaza nuclear. O, ya en plan utópico, traer la paz a Oriente Próximo. Al menos pueden intentarlo, ¿no? Aún no sé cómo acaba la historia. Acabo de empezar a leer el tomo 3. Supongo que mañana (o el jueves a más tardar) os contaré mis impresiones al respecto.

lunes, septiembre 26, 2005

Rising Stars vol. 1

He de reconocer que, cuando esta serie empezó a ser editada por estos lares, pasé miserablemente de ella. Haciendo gala de mi gafapastismo dentro del cómic americano, ni me acerqué por este tebeo. Vamos a ver, con el logo de Top Cow en la portada, y un dibujante al más puro estilo Image... evidentemente, no merecía estar en los estantes de mi librería.

Rising Stars nº 0

Tiempo después, un amigo de Burgos me dijo que ésta era una de las series que más le gustaban ahora mismo. Me picó un poco la curiosidad, pero dado que el amigo en cuestión seguía comprando Spawn... que no le hice mucho caso, vamos. Y llegó Midnight Nation. Y me enteré de quién era Straczynski. Mmm... vamos a darle una oportunidad. Me compré el número 0. Ahí, un payaso borracho y resentido va enseñando a unos niños con superpoderes el sitio donde van a vivir una temporada. Además está dibujado por Gary Frank. Venga, pillemos el primer arco argumental. Números 1 al 8. Y, antes de terminar de leer estos números, ya me había comprado todos los que habían aparecido. Gracias, Javi. Gran consejo, aunque tardara en hacerte caso. Rising Stars nos cuenta la vida de 113 personas nacidas en Pederson, Illinois. Todos ellos habían sido concebidos cuando una extraña explosión se vio en el cielo del pueblecito en cuestión. Y siendo aún niños, empezaron a manifestar superpoderes. Más vistosos unos que otros, pero fuera de lo normal todos ellos. Y, criados bajo la tutela y atenta observación del gobierno, los Especiales de Pederson llegan a la edad adulta. Unos han hecho públicos sus poderes y se ganan la vida con ellos, otros los tienen ocultos e incluso a alguno le han destrozado la vida. Y los Especiales empiezan a ser asesinados. ¿Quién lo hace? ¿Por qué? Y lo que es más importante, ¿cómo consigues asesinar a un tipo que es invulnerable? De lo mejorcito que he leido en superhéroes. Hace seis meses no sé si la habría recomendado. Salió el vol.1 completo, salió el 2... y desde hace varios años la colección está cortada por falta de material. Pero Planeta ha anunciado hace poco que para final de año editará un tomo recopilando el vol. 3 y último de esta magnífica serie. Así que ve buscando números atrasados, o espera a la posible recopilación en tomo de los primeros 18 números, pero no la dejes escapar...

viernes, septiembre 23, 2005

Mátame

No, no se trata de una precuela de una película de Almodóvar. Estamos hablando, más bien, de la nueva novela gráfica de David Lapham. En inglés, Murder Me Dead (porque Mátame Muerto/a hubiera sido una traducción risible). ¿Que quién es David Lapham? Para quienes no comprarían un tebeo independiente ni aunque fuese el último error editorial de Planeta y viniese con las tapas de los tomos 6 y 7 del coleccionable de Batman, tal vez les aclare algo saber que es el responsable último del reciente Daredevil vs. Punisher. Sí, el que hacía que el viejo Frank realmente pareciese un psicópata... El resto lo recordaréis, aunque sea de oidas, por su magnífica serie 'Balas Perdidas', en la que dio muchas vueltas de tuerca a las convenciones de la serie negra y batió el récord mundial de subtramas, hasta entonces ostentado por Chris Claremont, que empezó su etapa en los 4F sólo para recuperarlo. La historia comienza cuando Steven, un pianista al que los adjetivos "pobre desgraciado" le quedan como un guante (de seda forjado en hierro ¡gafapasta´s power!), llega a casa y se encuentra a su mujer colgando de una lámpara-ventilador. Suicidio, dice la Policía. Y aunque el tipo no era feliz, lo que se dice feliz, la verdad es que la noticia le sienta como un yunque (prisma de hierro acerado, de sección cuadrada, a veces con punta en uno de los lados, encajado en un tajo de madera fuerte, y a propósito para trabajar en él a martillo los metales... esta aclaración va por aquellos que lo más cerca que han estado de un yunque ha sido en el cine, viendo en el que trabajaba el elfo gay de LOTR ¡vagos! ¡que no sabéis lo que es trabajar duro y os pasáis el día enganchado a Internet!) Ay, Metamorfosista, deja de golpearme con la puerta de la Librería... no era mi intención insultar a los lectores... vale, yo tampoco he trabajado nunca duro, era sólo provocación gratuita... El caso es que la familia de su difunta señora está empeñada en cargar el muerto al pobre pianista y contrata a un sucio detective para lograrlo. Mientras, un antiguo conocido hace que Steven recuerde a un viejo amor de juventud. Abrumado por las circunstancias, Steven persigue a la susodicha, y se encuentra con algunos problemillas por el camino. Bueno, hasta aquí unas pinceladas argumentales. Ahora salís de vuestros trabajos/casas/universidades/cibercafés, os acercáis a la tienda de cómics más próxima y os lo compráis. Porque vale la pena. 255 páginas en B&N por 12 eurillos de nada. Gloria con sabor a pintalabios barato en el borde del vaso. Raymond Chandler se quejaba amárgamente de que la mitad de las novelas de misterio que se publicaban violaban la norma de que la solución, una vez desvelada, debe parecer inevitable. Lapham no cae en este error, y su final tiene las trazas de la verdadera tragedia. Todo parece absolutamente irremediable. El bueno de Lapham no escribe una historia, la destila --siguiendo otro de los postulados de R.C.--. Porque una de las ventajas de la serie negra es que retrata un mundo en el que ninguno querríamos vivir, y que hace que nuestra realidad individual parezca, para variar, un lugar estupendo y colorido. Todos tenemos problemas, pero... no como esos. Hay gente que se muere de hambre, sí, pero al menos no tienen que soportar infidelidades, traiciones, trampas, copas mal mezcladas, policías corruptos y camareros sardónicos. Esta historia gustará a cualquier lector dispuesto a introducirse en el lado oscuro. Búsqueda de redención, locura, adicción, sangre, abusos, paraísos perdidos, tiroteos febriles y muchas otras cosas que son tan chungas como parecen. Pero a quienes busquen aguas tranquilas en este proceloso mar de locura en el que vivimos, les recomiendo que no se acerquen a esta zona mal iluminada de la Librería del Metamorfista, apestada por el humo y un olor dulzón y pegajoso... No es una metáfora, es que al Meta le gusta ir a esa dichosa habitación a fumar picadura, beber jarras de Coca-Cola y comer chuches... Aviv Mahpal Divad!

jueves, septiembre 22, 2005

The Ride

Para qué lo vamos a negar. Soy un pedazo de friki de tres pares de cojones, y por mucho que vaya de intelectualoide del comic americano ("no, si yo sólo compro por guionista" y pijadas por el estilo), me pones delante un tebeo con tamaña portada (a cargo del magistral Brian Steelfreeze), y me dices que dentro hay dibujos de gente como el propio Steelfreeze, Jason Pearson, Cully Hamner y algún que otro desconocido que no pinta nada mal, pues tengo bastantes papeletas para acabar picando... Si además metes términos como "serie negra", "asesina en minifalda" y cosas por el estilo, el friki que llevo dentro tomará el control cual Hulk desatado y lo acabaré llevando al mostrador de Elektra para que me lo cobre el tipo de los tatuajes. O la chica de la sonrisa bonita (que para el caso quiere lo mismo de mí: mi dinero). Y en muchos casos acabo arrepintiéndome y jurándome que voy a tomar valium antes de ir de tiendas para que la bestia no pueda tomar el control. Bien, este no ha sido el caso. Volviendo a casa, me iba arrepintiendo. "¿Qué coño me habré comprado? Si es que no aprendo... ¡y encima es de Image!" Reconozco que no me lo leí ese mismo día. Digamos que lo dejé reposar en la mochila, y ayer por fin me lo leí (después de dos tomos de... no, mejor no lo digo, que tengo una reputación que mantener). Y qué sorpresa. Resulta que The Ride es uno de los mejores tebeos que he leído ultimamente. Considera al tomo dividido en dos partes. La primera es una historia larga, de serie negra de toda la vida. Cojonuda. La segunda son historias cortas, algo más irregulares. Hay desde joyas como la historia de Vietnam (no entiendo por qué lo llaman serie negra, para mí es una historia bélica), hasta forros como una historia en la que todos los bocadillos de texto están llenos de ideogramas orientales (desconozco si japoneses o chinos, para mí son dibujitos raros y punto). Que como experimento queda muy bien, pero no es que colabore mucho a la lectura de la historia. Bueno, ¿cuál es el nexo de unión de todas las historias? En todas hay un Camaro. Por lo que he podido deducir, debe ser una marca de coche yanki. Que parece un tanto traído por los pelos, pero da bastante igual si lo que te cuentan es bueno. Por otro lado, más coherencia que el tomo "X-Men: Los chicos no lloran" sí que tiene... Recapitulando, que se me pira la pinza (y he escrito esta reseña en quince minutos, para qué engañarse). El tebeo está muy bien. El nivel medio es de notable alto. E insisto una vez más: lee la historia de Vietnam. Me ha encantado. Un 10 por los chicos (o el chico Xavi, jejeje) de Recerca. Quizás no sea mala idea dejar salir al Frikihulk de vez en cuando...
Por cierto, en la web de Recerca se pueden ver 4 páginas a modo de trailer en el siguiente enlace: http://www.recercaeditorial.com/catalog/product_info.php/cPath/32/products_id/82

miércoles, septiembre 21, 2005

El perfume del invisible

Vaya, un cómic erótico en La Librería del Metamorfosista… ¿tendrá algún argumento o sólo se limitará a mostrarnos bellas mujeres en diversas actividades lúdicas? Pues vamos a averiguarlo.

El perfume del invisible

Un tipo ha conseguido crear una crema que al untársela por todo el cuerpo le vuelve invisible, y resulta que debe ser la persona más simple del mundo, porque lo primero que se le ocurre hacer es utilizarla para poder estar cerca de su amor platónico, Beatriz. Ésta es una bailarina de ballet, auténtica diva endiosada, déspota, cruel, y cualquier adjetivo achacable a la madrastra de Blancanieves, pero nuestro tonto inventor aún no lo sabe y la tiene en un pedestal. Y mientras está preparándose para llevar a cabo su fantabuloso plan es pillado con las manos en la masa (en la crema) por Miel, que es la secretaria de Beatriz, además de ser una chica cañón, liberada, desinhibida, y que contará a todo el mundo que un hombre invisible está acechando tratando de no quedar como una lunática (por cierto, no quieran saber de dónde le viene el mote de Miel...). Así es, con tres personajes básicos Milo Manara consigue llenar sesenta páginas de anécdotas picantonas en torno a la posibilidad de volverse invisible, y cómo un pusilánime acabará liberado a través del sexo. Aprovecha para mostrarnos sus fantasías y lo que él haría de tener esa posibilidad. Y además le da tiempo para contarnos lo malas que son las drogas y las malas compañías, y cómo estas pueden dejarnos tontos (¿aún más?) y arruinar nuestras prometedoras carreras. Y también nos cuenta una divertida teoría cósmica donde El Coño es el principio y fin de todo (lo del principio vale, pero ¿el fin? A lo mejor se refiere a lo de estar encoñado…). Pues va resultar que el guión es mas bien tontorrón. La típica excusa para mostrar a mujeres desde todos lo ángulos y en todas las posturas que se le van ocurriendo al autor. Sí, dibuja de lujo, y sus mujeres pueden quitar el hipo, y son perfectamente reales en comparación a las de cualquier otro artista “hot”, que se dedica a explotar las hormonas de sus lectores a base de pechos atómicos, caderas de titanio, espaldas contorsionadas y piernas que surgen de las axilas. Pero una obra erótica no creo que se deba basar en la mera exhibición de carnaza en situaciones más o menos picantes, ¿o tal vez sí? Personalmente creo que le faltan unos grados de temperatura para escapar del “calienta pero no quema”. Y creo que es por ese aire de tontería del guión que no puedes llegar a tomarte en serio en ningún momento. Por cierto, ¿qué pasa con el final? ¿Qué quiere decirnos? ¿Que Dios se encabrona ante el puterío que ve y su ira se desencadena en forma de tormenta purificadora? Ni idea, pero mira que me ha dejado frío…

martes, septiembre 20, 2005

Astro City: Vida en la gran ciudad

Por obras como esta me gusta Kurt Busiek. Cuenta él mismo en la introducción que, aunque Watchmen y Dark Knight fueron dos grandes obras, la deconstrucción de la figura del superhéroe que supusieron se quedaba a medio camino. Que, una vez has desmontado un reloj, no tienes que dejarlo desmontado. Tienes que volver a montarlo arreglando los posibles fallos que tuviera. Y eso es lo que él pretende con Astro City. Se nos presenta una ciudad (con el sorprendente e inesperado nombre de Astro City) en la que viven héroes y villanos. Como en cualquier ciudad de los universos Marvel o DC. Y tanto unos como otros son humanos. Bueno, alguno es medio alienígena, pero tienen los mismos problemas que cualquier persona. Tenemos así al Samaritano, claro heredero de Superman, extremadamente agobiado por el tiempo. Nunca hay tiempo suficiente para solucionar todos los problemas, para combatir todas las amenazas. Y con un trabajo tan duro y absorbente, llega a casa y lo único que es capaz de hacer es dormir. O Jack Caja de Sorpresas, héroe enmascarado. Con el clásico riesgo de que descubran su identidad secreta. Pero el villano (raterillo más bien, en este caso) piensa como una persona normal y se da cuenta de las consecuencias que podría tener usar esa información. O Victoria Alada, que podría ser una Ultimate (perdón, All-Star) Wonder Woman. O el Ahorcado, una figura tétrica que vigila Colonia Sombría, y su mera presencia cambia la forma en la que los vecinos del barrio ven la vida. No está en este tomo, pero no estaría de más recomendar el Astro City 1/2, publicado aquí como "Astro City: Cerca de tí", un one shot protagonizado por el ahorcado que te hace recordar por qué AMAS los comics. O Fanfarrón, que se mete en el negocio superheroico sólo por la fama, con un superpoder que debe consistir en una suerte de impresión. Quiero hacer hincapié en dos historias. Por un lado, el nº 2. La historia en la que la Guardia de Honor se enfrenta a un culto de un tiburón contada desde el punto de vista de un observador circunstancial. Sí, muy estilo Marvels. ¿Y qué, si funciona? Y por otro lado, la historia de Fanfarrón. Cuántas veces he visto yo a conocidos míos actuar como las viejas vecinas... y cuántas veces me habría gustado a mí actuar como el viejo. Lo dicho, un tebeo de superhéroes escrito desde el amor hacia el género, y así debe ser leído. Quizás sea el momento de que lo releas... y si aún no has disfrutado de esta obra, ya tardas. Detalle personal: En el Expocómic 2003 estuvo Brent Anderson, dibujante de esta obra, y me hizo un dibujo impresionante de Samaritano en el tomo. Es un tipo muy simpático, que, por cierto, habla un castellano muy fluído. Y aunque no sea un artista hot, su narrativa es mucho más que competente.

lunes, septiembre 19, 2005

Zenith

La primera macarrada del tándem Grant Morrison y Steve Yeowell. De esta pareja me constan también los primeros números de los Invisibles, Sebastian O y Skrull Kill Krew (la cual sigue inédita por aquí).

Zenith nº 1

Zenith es una obra claramente hija de sus días. El look ochentero y la falta de esperanzas en la sociedad inglesa Thatcheriana pululan por todas partes. Y en este entorno, el calvo nos cuenta una historia que toca todos los palos habidos y por haber. La historia empieza como el típico enfrentamiento del prota contra una amenaza alienígena. Pero sutilmente distinta a todas las demás que hemos visto. Por un lado, por el prota en sí. Debe ser el superhéroe peor vestido de la historia, el muy cabrón. Aunque claro, siendo un chaval de 19 años, músico de éxito a finales de los 80 no es precisamente buen gusto lo que se puede esperar de él... Recordad a Wham!.

Panda de horteras... pero con dos cojones. A mí no me ven así en público.

Lo raro empieza cuando nos empezamos a enterar de qué va la amenaza alienígena. Son seres de más de tres dimensiones, con nombres como Iok Sot Ot (cómo me suena esto a Yog Sothoth), Shub Niggurath, Hastur, los Lloigor... ¡Coño! Si son primigenios Lovecraftianos... Nos cuenta también que en los 60 hubo otros héroes. Joder, y una de ellos va desapareciendo por partes, hasta quedar flotando en el aire sólo su sonrisa... ¿Alicia en el país de las maravillas? ¿Pero qué tipo de perturbado es este tipo que mezcla a Howard Phillips Lovecraft con Lewis Carroll? Bueno, el argumento es claramente Lovecraftiano. Seres extraños que pretenden dominar la tierra cuando un alineamiento planetario tenga lugar. Pero en este caso hay superhéroes esperando... Para fans de Morrison y todo aquél que tenga querencia por monstruosidades primigenias. (Una preguntilla... ¿es cosa mía, o tanto Mantra en Zenith como King Mob en Invisibles se pegan algo más que un aire a Morrison...?)

viernes, septiembre 16, 2005

Maus

Tenía 17 años cuando vi por primera vez esta obra en castellano, pero no la llegué a leer. En la portada salía una esvástica y ratones. Llamaba la atención, pero no veía superhéroes por ahí, así que la dejé pasar. Hace dos o tres años, Planeta DeAgostini edita esta obra, ya por fin completa. Además, yo ya estoy currando y me la puedo permitir. Por si fuera poco, es un libro de casi 300 páginas en tapa dura por 12€, que no pinta mal (dicen que Art Spiegelman se mosqueó mucho cuando vio esta edición, ¿alguien tiene idea de por qué? Me parece más que correcta). Además, recién acabada la veintena, ya leo tebeos en los que no hay mallas de lycra por todas partes. Y me sorprende. Y me gusta. Maus es un impecable ejercicio de metalingüística en el que Art Spiegelman en primera persona nos cuenta cómo entrevista a su padre para hacer un cómic sobre sus vivencias durante la Segunda Guerra Mundial. Vladek Spiegelman es un judío polaco superviviente de Auschwitz. Puede parecer que Maus está suavizada por la animalización de los personajes (ratas los judíos, gatos los alemanes, cerdos los polacos, perros los americanos, ranas los franceses...), pero es jodidamente dura. Coño, es una historia sobre un holocausto, no una peli Disney. Además, no es una babosada pro-semita al estilo de La Lista de Schindler (la sobrevalorada peli de Spielberg, con la que se ganó el favor del lobby judío de Hollywood). Aquí, los judíos son personas viviendo al límite, cuyo principal objetivo es la supervivencia. Y si para sobrevivir tienes que joder al que tienes al lado, lo vas a hacer. Podría decir que la experiencia marca a Vladek y jamás llega a superarlo, podría decir que no aprende (es un cabrón racista como otros lo fueron con él), podría decir que quizás deberían leerlo muchos israelitas de hoy en día y que piensen en ellos como gatos y en los palestinos como ratones. Podría decir muchas cosas, pero sólo voy a decir una más: Leedlo, en serio. Merece la pena. Es la mejor historia que he leído sobre el holocausto.

jueves, septiembre 15, 2005

X-Men: El día del átomo

Por completar una puta baraja de cartas me compro el X-Men 114. Miro el índice y ¡mierda!, partes 3 y 4 de una historia llamada El día del átomo. Vale Panini, has ganado, también me llevo el 113 (otros 3.50 € menos en el bolsillo), total el dibujo es de Larroca y suele ser bastante potable, aunque ese Austen al guión…

X-Men 113

¿Y con qué nos encontramos? Pues que la Mansión X ya está reconstruida y plenamente operativa, y a ella llega Joshua Guthrie (lo conocimos en Ella está con los ángeles) no muy convencido de que ese sea su sitio. Es recibido por Kaos, que ahora es jefe de equipo, y por Sammy, el chico submarino presentado por Austen en Esperanza, que va a ser su compañero de cuarto (curiosa Escuela donde no ponen a los compañeros según su edad). Salva aprovecha para darnos un paseo por la nueva Masión X, y nos vamos enterando de los miembros que compondrán el equipo de Kaos, con la particularidad de que pocos quieren formar parte de él, a saber, el Hombre de Hielo se ha vuelto aún más imbécil desde que lo usa Austen; Pícara y Gambito quieren tomarse un tiempo para ellos; Lobezno no se explica cómo puede estar al mismo tiempo en todos los equipos (esta es buena); Juggernaut se conforma con tener un sitio donde dormir, pero no traga a Bobby; y Polaris parece tener alguna intención oculta. Y para ponerlos en marcha se sacan la excusa de la aparición de Xorn en China. ¿Pero no era Magneto disfrazado? ¿Muerto Magneto no se acabó Xorn? Pues no, resulta que sí que hay un Xorn y amenaza con convertirse en un agujero negro. Menos mal que todos sabemos que a un agujero negro se le contiene con un poco de plasma solar… Y como se necesitan tortas se inventan un grupo de superhéroes chinos, Los Ocho Inmortales, y ya tienen excusa para rellenar medio número con escenas de acción. Y cuando más adelante necesitemos otra vez marcha les enfrentamos directamente a un ejército comandado por el Hombre Colectivo (si es que esto se escribe solo). Para terminar se pone un título impactante y molón: El día del átomo, ¡toma ya! Todavía no me he aclarado si tiene algo que ver con lo que he leído o no, pero cuando saquen el tomo quedará de lujo puesto en lomo. Y ya está, cuatro números de X-Men rellenos de la manera más apática que se pueda ver. Sólo una cosa más, Salva, porfa, no dibujes al Juggernaut de frente que da la impresión de ser el Hombre Sin Volumen en la Cabeza. :-)

miércoles, septiembre 14, 2005

Batman: Un Lugar Solitario Para Morir

Qué huevos, colega. Después de todo el tinglado de Una Muerte en la Familia (ya sabéis, la muerte de Jason Todd, el segundo Robin), Batman empezó a volverse un poco más violento de la cuenta. Así que decidieron que tenía que haber un nuevo Robin para mantener su cordura blah blah blah. Vamos a mirar numeración de la serie. Jasón Todd muere en Batman nº 429. En el 436 comienza la saga “Año 3”. En ella vemos como Batman está totalmente trastornado (más de lo normal, que diría Vampiresa), y mediante flashbacks nos cuentan cómo fue que adoptó a Dick Grayson como Robin (para quien esté interesado, hay una nueva perspectiva de este hecho en el casposo All Star Batman & Robin, The Boy Wonder, de Frank Miller y Jim Lee). Y leído con perspectiva ves cómo Dick saluda a un niño en el circo... llamado Tim. Oh, oh... no puede ser... Pues sí, es. En el nº 440 comienza la saga Un Lugar Solitario Para Morir. La saga donde se nos presenta a Tim Drake como tercer adolescente en enfundarse las mallas de Robin. Cojonudo. Vamos, que la gente vota que muera Robin, y resulta que 7 meses después ya están planificando su vuelta. ¿Burla? A mí me suena que sí. Pero bueno, prescindamos de eso. Esta saga nos plantea una pequeña incoherencia en los mitos de Batman. Resulta que un crío de 13 años ve por la tele una actuación de Robin contra unos criminales y reconoce un cuádruple salto mortal que sólo Dick Grayson y otras dos personas son capaces de hacer. Dick se va a Nueva York y Robin desaparece. Y aparece Nightwing. Más tarde, Bruce Wayne adopta a Jason Todd y aparece un nuevo Robin. Muere Todd y de nuevo sin Robin. Vamos, que cualquiera podría darse cuenta de que Wayne es Batman y su pupilo de turno es Robin. Pero sólo se da cuenta un puto crío de trece años. Quizás es que todo el mundo en el Universo DC es subnormal y el único que piensa como una persona normal merece el puesto de ayudante de detective. Bueno, dejemos eso de lado por un momento. Pensemos también en la edad de Wayne. Supongamos que empieza su carrera como Batman a los 24 años (no puede ser mucho antes, dado que tiene una amplia formación con todo tipo de gentuza por toda la Tierra). En su tercer año, ficha a Dick como Robin. Eso supone 27. Y Dick tiene 12. Supongamos que en las escenas no de flashback de Año 3 Dick tiene 20 años (ya lleva una temporadita viviendo con Starfire). O sea, del fichaje de Dick a Un Lugar Solitario Para Morir pueden haber pasado unos 8 años. Lo cual nos pone en unos 35. En este punto, Tim tiene 13 años. Y dado que aún no ha acabado el instituto (pero no le puede faltar mucho, o eso o es un auténtico patán), supongámosle una edad de 17 años (bastante coherente viéndole actuar en Young Justice, algo más maduro en su propia serie o en las de Batman). Venga, pongamos que Tim lleva 4 años de Robin. Eso pone a Wayne en la sorprendente edad de 39 años, a la cual quizás no sea lo más sensato vestirse de rata voladora a pegar brincos por los tejados. Ah, algún comentario sobre la historia... Sí, se me olvidaba. Psché, normalucha. Crossover, tres números de Batman por Wolfman y Aparo y dos de los Titanes de Wolfman y Grummett. Del montón. Se deja leer, pero si no te la lees no te pierdes gran cosa.

martes, septiembre 13, 2005

JLA: Torre de Babel

Con este arco argumental finaliza la etapa de Howard Porter como dibujante de JLA (sustituído por Brian Hitch) y se inicia la de Mark Waid (como susutituto de Grant Morrison). Publicado originalmente por Norma (sus dos primeros prestigios dedicados a la JLA), parece ser que será incluído en el Coleccionable Ra's Al Ghul (calculo que alrededor del nº 8 o 9). Me encanta la JLA de Waid. Es tebeo de superhéroes clásico, sin pretensiones de contarte el sentido morrisoniano de la vida, ni hacer reflexiones mooreanas sobre la sociedad. Es un supervillano con mala hostia y un plan, y unos héroes que van a pararles los pies. ¿Simplón? Sí, evidentemente, pero bien contado. Y a veces te apetece leer algo de estas características, de la misma forma que a veces te apetece ver una peli de Bruce Willis en lugar de una de Lars Von Trier. Como ya os imagináis, el villano de la historia es Ra's Al Ghul. Sigue en sus trece de querer "reducir la población mundial a un nivel manejable" (quizás la idea de este tipo no sea tan descabellada, de todos modos...), y se da cuenta de que su labor sería mucho más fácil si no estuviera la JLA metiendo el hocico en sus planes. Así, Ra's, el amigo de los niños, empieza con dos planes. Por un lado, la aniquilación de la mayor parte de la humanidad. Lo cual consigue con emisiones subsónicas que afectan al cerebro bloqueando la comprensión de los textos escritos a todo el mundo. Sí, no parece gran cosa... hasta que piensas en la medicación en los hospitales, las pantallas que leen los pilotos de aviones... los nombres de las calles que delimitan los territorios de las bandas rivales callejeras... Más tarde, también evita el entendimiento verbal, lo que provoca el caos definitivo. Pero si se limita a hacer eso, seguro que aparece algún tipo en mallas a tocarle las narices. Por tanto, ¿qué mejor que mantenerles ocupados/impedidos? Ideas creativas, del tipo de diseñar una variedad de kriptonita más radiactiva para un kriptoniano, saquear la tumba de los padres de un huérfano, fuego para un marciano, fobia al agua para un atlante... Y lo mejor de todo es que esas ideas salen de unos archivos de un miembro de la JLA.

jueves, septiembre 08, 2005

Capitán América: La Verdad

Inspirado en un terrible caso real, el Experimento de Tuskegee, se nos plantea el nada descabellado caso de que el suero del supersoldado a parte de tener como único éxito a Steve Rogers, antes habría sido probado en otras cobayas humanas que no fueron otras sino un par de batallones de soldados negros del ejército. Todo con el fin de asegurarse el buen funcionamiento de la fórmula antes de crear al perfecto héroe americano.

Capitán América: La Verdad

¿Cómo fue esto posible? Pues Robert Morales y Kyle Baker nos muestran las diferencias entre blancos y negros en la sociedad americana de mediados del siglo XX, donde un mínimo de convivencia e integración era algo impensable. Y nos enseñan casos que ahora parece tan irreales como que en la Feria Mundial de Nueva York hubiera una “semana del negro”, para que estos pudieran sentirse personas normales durante esos días, o que el Ejercito Americano en realidad pareciesen dos, el de los blancos americanos y el de los negros. Nos presentan a tres personajes: Isaiah, un joven neoyorquino recién casado a punto de empezar a formar una familia; Maurice, el hijo único de una familia bien de Philadelphia que trata de ganar su posición en la vida sin recurrir al nombre de sus padres; y Evans, un curtido militar de Cleveland con poco futuro en el ejército debido a su carácter. Los tres tienen en común ser negros, que no se callan ante la discriminación que ven en el día a día hacia los suyos, y que al entrar los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial los tres acabarán en el mismo campamento de instrucción en Mississippi dentro de la misma unidad. Hasta aquí todo muy bien. Todo está contado con buen gusto y sin caer en la sensiblería barata y te muestran lo injusta que podía ser la vida en lo que tras la Guerra se iba a convertir en el primer mundo sólo por tener la piel de un color diferente a la de los gobernantes. Pero a partir del final del capítulo cuatro todo empieza a flojear. Es justo el momento en que la serie debe centrarse en encajar de algún modo la historia de un Capitán América negro con la continuidad del Capi tradicional. Nos encontramos con un desarrollo de las escenas confuso y con momentos en los que no sabes qué está pasando o a quién le está pasando y no te enteras realmente hasta que te lo vuelven a explicar todo en el último número. Una pena de bajón, porque la primera parte me ha gustado mucho. No recuerdo otro tebeo que haya leído en el que se aborde tan directamente la segregación a la minoría negra americana (seguro que los hay pero la omnisciencia no está entre mis poderes), y me ha dejado con ganas de más.

Dato curioso: el título original de esta serie limitada de siete números es Truth: Red, White & Black. El nombre del Capitán América no aparece por ningún lado, por lo que las retitulaciones que hace Panini en sus tomos destacando a ciertos personajes no deberían extrañar tanto ya que Planeta también lo había hecho.

miércoles, septiembre 07, 2005

Kevin Smith: Clerks

¿Qué? ¿La Librería del Metamorfosista falta a sus principios y dedica un post a algo que no es un cómic? ¿No se supone que es un blog única y exclusivamente de reseñas, que no da noticias ni habla de cine? Y así es, nenes. No hemos cambiado. De lo que vamos a hablar es del cómic de Clerks, publicado hace años por Planeta DeAgostini. Presupongo que todos habéis visto la película a estas alturas (y si no, tenéis una tarea pendiente, que es de lo mejorcito que ha hecho Kevin Smith). Este comic nos cuenta tres historias protagonizadas por Dante Hicks y Randall Graves, los patéticos dependientes del Quick Stop y el videoclub respectivamente. Y sí, en las tres historias aparecen Jay y Bob el silencioso. En la primera, dibujada por Jim Mahfood, Dante y Randall intentan meterse en el mercado del coleccionismo de muñecos (lo siento, eso de "figuras articuladas" o "action figures" me suena ridículo) de Star Wars, que en su zona está dominado por un despiadado traficante sin escrúpulos... con granos y 17 años. Feroz sátira de los frikis coleccionistas, de partirse el eje. Bueno, a no ser que seas tú un friki coleccionista, que entonces puede que te toque bastante las pelotas. La segunda, también ilustrada por Mahfood, es una especie de "Un año después" de la película. Dante va al manicomio a visitar a su ¿novia? ¿ex?... lo que sea. A Caitlin. La que quedó catatónica en la peli tras apretarse un cadáver en los baños del Quick Stop. Mientras, Randall atiende en el videoclub a un viejecito llamado Nicholas Saint que viene buscando porno con enanos. Y se recuerda una apuesta sobre si Mötley Crüe seguirían teniendo éxito 15 años después (curioso, 15 años después no, pero si la apuesta hubiera sido a 20 años, el resultado habría sido bien distinto, por lo que me han dicho de la reciente gira que ha pasado por Madrid este mismo año) Y la tercera historia... "La escena perdida", dibujada por Phil Hester. El mismo que dibujó Green Arrow cuando Smith lo guionizaba. ¿Recordáis esa escena en la que Dante y Randall entran a una funeraria (al funeral de Julie, la chica de cuya muerte hablan al principio de Mallrats), y aparece un cartel que dice "5 minutos después" y salen corriendo? "La escena perdida" nos cuenta qué pasa en esos cinco minutos. Delirante. Esta historia está presentada por Jay y Bob (bueno, lo de que Bob presenta es un decir...). Permitidme que transcriba un párrafo de Jay (hablando de los retrasos de Kevin Smith a la hora de entregar sus guiones de cómic):
"A diferencia de ese John Byrne... que es un jodido gordo cabrón que siempre cumple, pero que desearías que no se molestara en cumplir. O sea, ¿habéis visto el Spiderman que ha hecho? ¡Se me han ocurrido mejores historias de Spiderman mientras me hacía una maratón de pajas y me corría sobre el catálogo de bañadores de Sears!" Muy bien, tocando los cojones. Realista, pero tocando los cojones.

martes, septiembre 06, 2005

Batman: La Espada de Azrael

Bonita jugada la que ha hecho Planeta (o, quizás más probablemente, la distribuidora) con el coleccionable de Batman. Como sabréis los que lo seguís, se cortó en el nº 5 a finales de julio, para salir la semana pasada el 8 y el 9, con el final de Un Lugar Solitario Para Morir (la presentación de Tim Drake), la serie limitada que nos ocupa y el principio del especial La Venganza de Bane (preludio a la GENIAL! saga Knightfall)

Sword Of Azrael

Pues bien, uno podría pensar que se podrían haber elegido mejor los contenidos de este coleccionable. Seguro que hay mejores sagas y series limitadas que La Espada de Azrael, pero en el momento en el que deciden incluir Knightfall, esta limited se convierte en algo imprescindible. ¿Por qué? Por la presentación de Jean Paul Valley, nuevo miembro de la Bat Familia que tendrá un papel fundamental hacia el final de la Caída del Murciélago. Creo que todos sabemos de que hablo, pero por respeto a los recién llegados callaré la boquita, por si acaso... El guión corre a cargo de Dennis O'Neil, uno de los guionistas que mejor entendieron a Batman en los 70 y 80. Nos presenta una orden mística (La Orden de San Dumas, que ni era santo ni nada, pero queda un nombre molón), escindida de los templarios en una época en la que la higiene personal era algo desconocido y Fred el Mamporrero Real se daba con un canto en los dientes si llegaba a los 40 años. Y un criajo rubio llamado Jean Paul Valley se entera de golpe que, sucediendo a su difunto padre, es la nueva encarnación de Azrael, el Punisher de la Orden. Historia simpática, sin más. Si se hubiera quedado ahí... pero es que después vino Knightfall, una serie regular de Azrael de la que no he leido ni un número, y Contagio (que podréis leer en los números 4 y 5 del coleccionable de Ra's Al Ghul) Más interesante es el dibujo. Uno de los primeros trabajos profesionales de Joe Quesada (sólo recuerdo la limited The Ray anterior a ésta), aquí podemos ver por dónde va a ir el estilo de este hombre. Pero más interesante que el dibujo es el entintado, que corre a cargo de Kevin Nowlan. Me encanta este hombre como dibujante, pero como entintador tiene demasiada personalidad (aunque no tanta como Sienkiewicz, todo hay que decirlo). Nos encontramos así con un resultado final que es una amalgama entre los estilos de ambos artistas. ¿Recomendable? Psch. Supongo que sí, es un tebeo agradable de leer y tal, pero no te esperes que te cuenten el sentido de la vida. Eso sí, con la jugadita de números 8 y 9 por 3.50€, resulta que sale más barata que la edición original de Zinco (que, por cierto, tenía como incomprensible complemento la historia de Gaiman y McKean en la que Muerte enseña a la gente a ponerse condones).

lunes, septiembre 05, 2005

Juego de Manos

Recuerdo haber leído este comic hace tiempo (no sé si fue Uri quien me lo pasó, es probable), y recuerdo que me gustó bastante. Y el viernes, al llegar a Burgos, me pasé por mi librería a recoger el pedido del Previews, y lo vi allí. Qué coño, pensé. Si me gustó cuando lo leí, vamos a pillarlo. Lo cual es un error, por cierto. No es la primera vez que me hago con un tebeo que me ha gustado hace tiempo y me da vergüenza ajena leerlo de nuevo (el síndrome Heavy Metal lo llamo, por la saga homónima de los Vengadores). Me alegro de que en esta ocasión no haya fallado el tiro. Este tomo está publicado por La Cúpula, y cuesta 8.95 €. Dadle una oportunidad. Lo que no sé es si encuadrarlo en la categoría de Independiente o Gafapasta en el índice... ¿Alguna sugerencia? Nos cuenta la vida de cuatro perdedores, y cómo van cayendo más aún por una espiral de autodestrucción. Un timador callejero con su hija, un mago fracasado, su ex novia y su mentor, un viejecito al que han empezado a fallarle varias tuercas en la cabeza. Dicen que lo bueno de haber tocado fondo es que el único camino posible es hacia arriba. Pero lo que es triste es darte cuenta de que la magia no existe, sólo son juegos de manos.

viernes, septiembre 02, 2005

JSA: Que Se Haga Justicia

Curiosa mi relación con la JSA. Cuando Norma sacó este primer tomo, me lo pillé por probar. Es lo que tiene tener el virus de la comicfilia en la sangre, que estás dispuesto a "probar" a 13 euros el tomo. No conocía al dibujante, un tal Stephen Sadowski, pero sí al guionista, James Robinson, del que guardo un grato recuerdo por obras como La Edad De Oro o Leave It To Chance. A Robinson le acompaña David Goyer al guión (y no sé exactamente qué es lo que hace cada uno, pero me puedo imaginar que siendo Goyer un tipo que viene del cine, supongo que será argumentista y Robinson quien lo pasa a lenguaje comiquero). Por cierto, si alguno está descolocado (que lo dudo), Goyer es el guionista de Blade, Blade 2, Blade: Trinity, Dark City, Nick Furia: Agente de Shield (sí, la GENIAL! película de David Hasselhoff) y Batman Begins. Por otro lado, de la JSA había leído más bien poco. Algún team up ocasional con la JLA de la época en la que Franco era corneta, y el especial Clásicos DC que sacó Zinco hace la tira. Los últimos días de la JSA, creo recordar que se llamaba. Era esa historia en la que se veían unidos a los dioses nórdicos, luchando en un eterno Gotterdämerung, a la que Gaiman hacía oscura referencia en Estación de Nieblas (referencia que le devuelven con apariciones de Daniel, Hector Hall y menciones a Lyta). La nueva encarnación de la JSA no sólo tiene a viejas glorias. Han planteado un inteligente relevo generacional para evitar que JSA cambie a GSA... Geriatric Society of America. Así, de la vieja guardia tenemos a Sentinel (¿Desde cuándo Alan Scott no se llama Green Lantern?), Wildcat y Jay Garrick (el primer Flash). La sangre nueva viene de la mano de Sand (un tipo de silicio, sobrino de la novia de Wesley Dodds, a.k.a. Sandman -el original, el de la máscara de gas-), Atom Smasher (nueva identidad de Nuklon, aquel tipo ridículo vestido de rojo con cresta de Infinity Inc.), Hawkgirl (una chica nueva bajo las alas, y bastante perdida), Star Spangled Kid (nunca mejor dicho lo de Kid, porque es una chica de 16 años), Hourman (un robot del futuro)... Bueno, ¿con qué nos encontramos...? Una historia de lo más clásico en el género superheroico. Empieza con el suicidio de Wesley, y nos lleva hacia el renacimiento de otro héroe: el Dr. Fate. Una historia coral de supergrupo, con mogollón de personajes bien llevados. Y portadas de Alan Davis. La sensación inicial fue de que 13 euros no merecían la pena. Demasiado caro. Pero cuando salió el segundo, me lo compré. Y el tercero. Y el cuarto. Y el quinto. Y ahora estoy esperando ansiosamente que empiecen los 7 tomos mensuales que Planeta va a sacar de la JSA a partir de noviembre a 8.59 € + IVA... Ñam, ñam, ración jugosa mensual de JSA...

jueves, septiembre 01, 2005

Runaways - Pride and Joy

Brian Vaughan y Adrian Alphona recrean en esta colección el sueño (o creencia firme) de cualquier adolescente: Tus padres son malvados, así que tienes que alejarte de ellos y buscarte la vida por tu cuenta. Esta honorable tradición, recreada mil veces en la gran y en la pequeña pantalla (y ahora pienso en el Zach-Dana de Mujeres Desesperadas) pero hasta ahora poco explotada en el cómic, se ha encontrado con Runaways, y ha merecido la pena. Esta serie se encuentra enclavada en el marco de 'Tsunami', el sello amerimanga de Marvel, y en su primer recopilatorio, Pride and Joy, descubrimos cómo los padres de unos adolescentes ricos, mimados y un poco tontorrones se descubren como supervillanos molones que controlan todo el negocio del crimen en la costa este --sin Nuevos Vengadores, así se puede--. Los chicos, algunos con poderes propios y otros con las manos largas --les mangan aparatejos a sus papis--, deciden que no quieren seguir los pasos paternos y se deciden a combatir el mal y la injusticia ¡sorpresa!. Los buenos muchachos siguen, escrupulosamente, las normas establecidas para formar el elenco de cualquier peli con adolescentes americanos con un cerebrín, una tipa gótica, una chica tímida pero guapetona, una gordita lista, mala uva y buenos sentimientos y un aspirante a rey del baile. Sólo falta que los profesores del insti sean extraterrestres... y, oye, algo de eso hay. En cualquier caso, Vaughan consigue dotar de entidad e incluso brillantez a sus personajes gracias a unos diálogos logrados y bien enfocados. Estoy seguro de que leyéndolos en inglis pitinglis aprendería slang a mogollón. Dabuten.. Una de las cosas que más me han gustado de esta historia es que, durante buena parte del tiempo de lectura, intentas descubrir dónde está el error, intentas justificar a los padres y espero a que quede claro que todo ha sido una confusión y que no son tan malos como parecen. Al final, y aunque aún no quede todo clarito ese punto en cuestión, acabo pensando lo mismo que de todos los seres francamente malvados que rondan por este mundo: aunque lo sean de una forma patente y exagerada, siempre se justificarán ante sí mismos con la soltura y la cara dura suficiente como para poder dormir cada noche. Algunos líos sentimentales entre ellos; un dinosaurio, que viste mucho; sentido del humor a raudales y combates edípicos a mansalva, en Runaways tenemos una serie más que recomendable. Los nombres de guerra de los chicos son disparatados (¿Arsénico y Compasión? ¿Lucy in the Sky?), pero eso le da a la cosa un toque camp bastante gracioso. Alphona, sin ser mi dibujante favorito, es eficaz y resultón, y las portadas son muy bonitas. En Estados Unidos, Marvel recopiló la historia en un TPB de tamaño manga, y le pega muchísimo. Apuesto a que esta historia será, tarde o temprano, carne de peli. Para concluir, se trata del típico tebeo de piña para el niño y la niña. Fetén. Chachi. Fantabuloso. Una gozada, oigan