Siendo quien soy y teniendo el blog que tengo, cuando Enrique me propuso que hiciese una reseña para LLDM, no lo dudé: tenía que ser de DC, y clásico. Una vez establecidas estas condiciones, la elección cayó por su propio peso: el Showcase de Superman.
Los Showcase, queridos amiguitos, son el equivalente en DC a nuestras bibliotecas Marvel. Esto es, un montón de números, a precio más que asequible, en blanco y negro pero, eso sí, a tamaño natural. Algo así como los Marvel Essential, si sabéis a lo que me refiero. El primer volumen (500 páginas) cuesta 9 dólares; el resto 16. Un chollo, vamos. Más aún si tenemos en consideración que los números que contiene se vieron por última vez (algunos, no todos ni mucho menos) en nuestro país gracias a Novaro. Ya sabéis, Luisa Lane, Jaime Olsen, el pillo jaló del carro, y así.
Está claro que para mí, el factor nostalgia es importante en este caso. Se trata, ni más ni menos, de los tebeos que en mi infancia me engancharon a esto que se ha dado en llamar frikismo. Eso lo acepto.
Pero hay más.
Ojear esos comics supone echar un vistazo a una manera radicalmente diferente de entender el arte. Nada de grandes sagas: historias de veintidós o veinticuatro páginas a lo sumo, eso sí, divididas en tres actos. Nada de complicadas continuidades; cada historia comienza y termina, y nuestro héroe se queda igual que empezó. Nada de crossovers, nada de sorpresivas muertes (si acaso, aparentes; raramente muere nadie en estos comics). Nada de batallas a vida o muerte. Nada de historias “más grandes que la vida”. Nada de “el Universo cambiará para siempre”. ”Nada de artistas “hot”: Wayne Boring durante números y números y tira millas. ¿Entonces?
Entonces, lo que tenemos es el equipo básico. Un héroe, un problema y una resolución. Nada más, pero tampoco nada menos. Y es que, en estos duros tiempos para la lírica que corren, a veces olvidamos que lo más importante de un tebeo es que consiga su objetivo: entretener. Y a fe que estos tebeos lo consiguen. Y lo hacen con la única herramienta de una imaginación desbordante, sin otros límites que los que la moral de la época suponía. Estamos en el momento en el que se forjan los mitos de Superman: la Fortaleza de la Soledad, la Kryptonita, el constante acoso de Luthor, la aparición de Supergirl, la ciudad embotellada de Kandor, los bizarros... son conceptos tan potentes que incluso hoy, sesenta años después de su creación, siguen presentes y siendo utilizados una y otra vez. Y, en ese reino de maravillas, en ese proceloso mar de imaginación, tenemos probablemente al Superman más cercano al lector de todos los tiempos, capaz de romper la “cuarta pared” y guiñarle el ojo al lector tras engañar por enésima vez a la pobre Lois Lane acerca de su identidad. Pensad en el mérito que tiene el hecho de que un ser infinitamente poderoso nos caiga bien.
Es cierto que el volumen contiene historias fallidas, flojas o, en algún caso, claramente estúpidas. Pero todas son entretenidas, y ello las redime y las honra. Ojalá podais disfrutarlas algún día tanto como en su momento las disfruté yo. jueves, enero 26, 2006
Jotace presenta... Superman Showcase
Siendo quien soy y teniendo el blog que tengo, cuando Enrique me propuso que hiciese una reseña para LLDM, no lo dudé: tenía que ser de DC, y clásico. Una vez establecidas estas condiciones, la elección cayó por su propio peso: el Showcase de Superman.
Los Showcase, queridos amiguitos, son el equivalente en DC a nuestras bibliotecas Marvel. Esto es, un montón de números, a precio más que asequible, en blanco y negro pero, eso sí, a tamaño natural. Algo así como los Marvel Essential, si sabéis a lo que me refiero. El primer volumen (500 páginas) cuesta 9 dólares; el resto 16. Un chollo, vamos. Más aún si tenemos en consideración que los números que contiene se vieron por última vez (algunos, no todos ni mucho menos) en nuestro país gracias a Novaro. Ya sabéis, Luisa Lane, Jaime Olsen, el pillo jaló del carro, y así.
Está claro que para mí, el factor nostalgia es importante en este caso. Se trata, ni más ni menos, de los tebeos que en mi infancia me engancharon a esto que se ha dado en llamar frikismo. Eso lo acepto.
Pero hay más.
Ojear esos comics supone echar un vistazo a una manera radicalmente diferente de entender el arte. Nada de grandes sagas: historias de veintidós o veinticuatro páginas a lo sumo, eso sí, divididas en tres actos. Nada de complicadas continuidades; cada historia comienza y termina, y nuestro héroe se queda igual que empezó. Nada de crossovers, nada de sorpresivas muertes (si acaso, aparentes; raramente muere nadie en estos comics). Nada de batallas a vida o muerte. Nada de historias “más grandes que la vida”. Nada de “el Universo cambiará para siempre”. ”Nada de artistas “hot”: Wayne Boring durante números y números y tira millas. ¿Entonces?
Entonces, lo que tenemos es el equipo básico. Un héroe, un problema y una resolución. Nada más, pero tampoco nada menos. Y es que, en estos duros tiempos para la lírica que corren, a veces olvidamos que lo más importante de un tebeo es que consiga su objetivo: entretener. Y a fe que estos tebeos lo consiguen. Y lo hacen con la única herramienta de una imaginación desbordante, sin otros límites que los que la moral de la época suponía. Estamos en el momento en el que se forjan los mitos de Superman: la Fortaleza de la Soledad, la Kryptonita, el constante acoso de Luthor, la aparición de Supergirl, la ciudad embotellada de Kandor, los bizarros... son conceptos tan potentes que incluso hoy, sesenta años después de su creación, siguen presentes y siendo utilizados una y otra vez. Y, en ese reino de maravillas, en ese proceloso mar de imaginación, tenemos probablemente al Superman más cercano al lector de todos los tiempos, capaz de romper la “cuarta pared” y guiñarle el ojo al lector tras engañar por enésima vez a la pobre Lois Lane acerca de su identidad. Pensad en el mérito que tiene el hecho de que un ser infinitamente poderoso nos caiga bien.
Es cierto que el volumen contiene historias fallidas, flojas o, en algún caso, claramente estúpidas. Pero todas son entretenidas, y ello las redime y las honra. Ojalá podais disfrutarlas algún día tanto como en su momento las disfruté yo.
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10 comentarios:
En fin, que habrá que pedirlo por el previews... :-)
MEEEEEC!!!
Error de continuidad en la blogosfera.
Jotacé es un Marvel Zombie!!!
>>El primer volumen (500 páginas) cuesta >>9 dólares; el resto 16.
EL martes me llegó justamente el primero de Linterna VERDE. El blanco y negro añade un elemento de incertidumbre. Vale que el anillo tiene una impureza que le hace indefenso al color amarillo, sí, pero ¿qué es amarillo en ese tebeo? hay que estar muy atento...
>>divididas en tres actos.
Y a veces cada acto, episodio o capítulo con su propio título, un esfuerzo creativo añadido.
>>sin otros límites que los que la >>moral de la época suponía.
Mentelimpiamentelimpiamentelimpia
Scar, no es un error. Es una pista. Que lo del marvel zombie es una fachada o una misión de infiltración.
El artículo fue escrito hace una semana. Esto es, por tanto, un artículo pre-cri.. estoooo... pre-Secret War.
Me recuerda la Biblioteca Marvel Daredevil y los números de Bendis de ahora: un comic antiguo te contaba lo mismo que 5 de Bendis (y valía menos)
Me ha gustado mucho la reseña... Enhorabuena, ahora sabemos que Jc tiene muchas mas cosas en su mente que malos pensamientos.
Respecto a Superman, ayer tuve la tentacion demoniaca de ver la primera peli... Buf... que pasada... Esa fortaleza de la soledad surgiendo del hielo... Ese Lex histrionico y pirado... Los guiños de ese Clark supertorpeestupidoycandido al espectador cuando Lois le regaña... el hallazgo de la kriptonita, y lo mejor... las 24 vueltas al mundo al reves en 1 hora...
Hay cosas que nunca seran como las de antes...
Que grande es superman 1 ... Que grande lo de girar el mundo (y en vez de matar a todos los humanos, eso hace que el tiempo retroceda ...)
En este tebeo estan esas historias de superman comiendo hamburguesas o convertido en presidente?
Metamorfosista... soy el de los libros, mira tu correo si ves esto antes de las 17.
Gracias.
>>En este tebeo estan esas historias de superman comiendo hamburguesas o convertido en presidente?
No, esas son de los 70. Pero como si estuvieran :D
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